Antonia

1.

Hay que buscarle un novio a Antonia

La cría tendrá que tener un novio… Uno que le haga cosas. Que le haga esas cosas.

La cría no lo va a encontrar por sí sola. Necesita que se lo encontremos nosotras. Habrá algún modo. Alguna agencia de esas que se llama por teléfono, o un servicio municipal. Quizás por allí podamos preguntar. ¿La Seguridad Social no lo cubre? Esto es de primera necesidad. Tiene veintiún años y todavía no ha tenido un novio, uno que la achuche… Que la coja fuerte entre sus brazos. La pobre no va a tener esa suerte nunca. ¿Cómo va a conocer a algún zagal? ¿Quién se va a fijar en ella? Mamá, no digas tonterías. Antonia es guapa para nosotras, pero ningún crío se va a fijar en ella, con las zagalas guapas que hay por la calle, que van todas maquilladas como si fuesen modelos y que se pasan el día mandándose fotos por el móvil. Que no, Mamá. Que eso en tu época podía pasar, porque se apañaban las bodas, pero yo a Antonia con quien la junto, ¿eh? ¿Conoces tú a alguien? Porque a mí no se me ocurre nadie. Y en el centro de día los tienen separados casi todo el tiempo, no vaya a ser que hagan esas locuras. Pero yo veo que la cría lo necesita. Necesita un novio.

2.

Hay una cosa que los médicos no han podido controlar: los sueños.

Antonia sueña con una especie de gusano, o mariposa, que se le cuela dentro del oído y le va comiendo poco a poco por dentro, hasta que ella también empieza a volar. Se retuerce entre las sábanas y se acaba dando la vuelta, poniendo un gurruño entre sus piernas. Así se frota hasta que se desvanece. A veces hay gente en su cuarto cuando lo hace, pero es que su cuarto no es suyo, sino que es un salón compartido. Su cama es un sofá, y la cocina queda del otro lado. A veces su madre y su hermana están allí, pero no la ven.

Antonia sueña que es una hormiga muy grande y que entra en un agujero negro.

3.

Hay que llevar cuidado.

Han quedado con el chico en que aparecería sobre las seis de la tarde. Como tiene la edad de la hermana, pensarán que es un compañero de la universidad.

Han preparado la habitación de matrimonio como si fuese la noche de bodas. Hay velas y rosas y creo que han echado incluso algún aceite con esencia de almendras dentro de un jarro de cristal. Las sábanas son de seda antigua y tienen zurcidos en las esquinas, pero es lo que hay. En esta casa hace mucho tiempo que nadie hace el amor.

A Antonia la han bañado su madre y su abuela, la han peinado como si fuese una actriz y luego le han depilado las piernas como cuando van a la playa. Su madre le ha puesto las cremas caras que solo usa cuando tiene que ir a un convite.

Su hermana se ha encargado de ir a comprar un vestido bonito, que se ha probado, aunque sea dos tallas más flaca y casi medio metro más alta. Ha elegido uno morado porque es el color que mejor le sienta a Antonia, aunque había uno verde que a ella le quedaba de lujo.

4.

Hay en el aire una fatiga extraña.

Antonia está sentada en el sofá, a la espera de un novio, eso le han dicho.

Su madre y su abuela han limpiado el salón, retocado la puntilla del mantel, alisado recuerdos. Las cortinas ondean pequeños sustos cada vez que resuena el portón del edificio.

No queda nada. La luz se restringe en este cuarto, invitando a los cuerpos a bajar el ritmo. Despacio, ahora no es vuestro turno. Debéis solo procurar este encuentro.

Podría no aparecer y que se quebrase el entusiasmo. Podría asustarnos a todas. Un silbido y estaríamos rodeadas de vecinos que lo despellejarían vivo. Que no responda, que se calle. Que haga lo que tenga que hacer.

Que tenga la decencia de hacerlo desnudo.

5.

Hay que dejarlos solos.

Llevan los cinco un rato hablando en el salón y tomando café con leche y galletas maría.

La hermana se ha quedado separada del grupo, expectante. No se fiaba del chico. Ha dejado que hablase y tocase la rodilla a su hermana, pero tenía un cuchillo bajo un trapo, lista para atacar, si aquello no funcionaba como lo esperado.

La abuela le ha pedido exactamente qué es lo que quieren: que su nieta Antonia tenga un novio.

Pero si eso no se puede, le ha dicho la madre, entonces al menos que pase un rato contigo, que se abra, eso, que tenga unos placeres que nosotras no le podemos dar.

El chico tenía buenas referencias, seguro que lo habrá entendido.

La hermana ha levantado media sonrisa cuando él ha entrado por la puerta. Era como en la foto. Pero no le ha dirigido la palabra. No se fía.

6.

Hay que pensar cómo hacerlo.

Eso lo decidirá él, ha dicho la hermana.

Ellas no pueden estar en la habitación, y Antonia no entiende nada de eso. Se pondrá debajo y dejará que sea él quien se mueva. Para dentro, para fuera. Pero la hermana quiere que le guste, que no sea el chico quien se descargue. Desea que se dedique a ella como si fuese una de las cuidadoras del centro de día que más la quiere. Que la mime y se quede todo el tiempo necesario. Que gima. Eso, la hermana quiere que gima, pero no quiere oírlo. Siempre será su hermana pequeña y no quiere oír esos gemidos.

Aún no han entrado en la habitación, porque el tiempo se está dilatando y nadie quiere dar la orden. Antonia no sabe qué hacer; le han explicado qué iba a suceder, pero nadie sabe qué pasa por su cabeza. Si lo ha entendido o no.

El chico quita un mechón de la cara a Antonia y luego le coge la mano.

No es frío, piensa la hermana. Hemos elegido bien.

7.

Hay que controlar que todo vaya bien.

La hermana no puede dejar de mirar al chico. Se ha relajado y ha recogido las tazas de café, las migas y el cuchillo. La abuela se ha puesto a fregar los platos, pero la hermana ha vuelto al salón. Se ha sentado en frente de ellos, en el otro sofá.

Quiere conocerle. Quiere saber si, además del dinero, tiene otras intenciones. Por qué lo hace. Por qué se vende. En qué cree. Cree que el mundo es justo. Piensa que es justo lo que le pasa a Antonia. Cree que esto es necesario. Qué relaciones tiene. Estudia. O solo folla por dinero. Qué piensa su familia. Cómo fue la primera vez. Le disgusta acostarse con desconocidas. Le disgusta su hermana, pero finge esa atracción. Con qué se pajea cuando está a solas. Qué clase de persona es.

Tiene novia.

De repente a la hermana le da un vuelco el corazón.

8.

Hay que ver cómo pasa el tiempo.

Son casi las ocho y allí no se ha movido nada. Antonia se ha quedado recostada sobre el hombro del chico. La hermana cada vez está más cerca y siente la electricidad. Palpa el sexo que él va a tener en pocas horas.

La madre y la abuela han salido a dar una vuelta. Solo la hermana se va a quedar, cerca, con música, distraída, alerta.

Pero el chico se ha detenido. Ha dejado de acariciar la pierna de Antonia y de desabrocharle el escote. No se la ha llevado a la habitación de matrimonio aún.

No hay nadie más.

9.

Hay que joderse, grita la madre.

Sus hijas, amor de su llanto, amor de su vida, enfrentadas por un novio.

Antonia solo quería ser mariposa, ser libre, entrar en un agujero y salir por lo desconocido.

Pero su hermana se lo ha llevado.

Tiene al chico entre sus piernas, gime y piensa que ella también quería un novio.

Relato ganador del accésit de literatura del Certamen CreaMurcia 2019.

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